“Tu sexo es tuyo” y “Deseo”

    

La sexóloga Sylvia de Béjar ha pasado los últimos 20 años investigando y estudiando a la pareja humana y escribiendo sobre ella.

En su obra “Tu sexo es tuyo” reivindica una idea con la que estoy completamente de acuerdo: el sexo no es sólo un aspecto más de una relación, sino una parte muy importante y, por lo tanto, no debemos conformarnos con menos de lo que desearíamos, sólo porque los otros aspectos de la relación vayan bien. Si tu vida sexual de pareja no es la que desearías, tienes un problema que, tarde o temprano, se manifestará.

A colación de esto, su segunda obra “Deseo” es un gran manual de ayuda a parejas en esta situación. Qué hacer cuando un@ desea más que el/la otr@, o cómo salir de la rutina y recuperar la pasión, son algunos de los aspectos en los que la lectura de esta guía, ayudará de forma amena a sacar adelante una relación estancada o resucitar una muerta.

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Mon Amour

Film del maestro italiano Tinto Brass, bastante alejado del erotismo grotesco, machista y de mal gusto de los ochenta.

Marta lleva unos meses casada pero su matrimonio, mejor dicho su marido Darío, ha perdido la pasión. Durante un viaje de negocios, mientras Darío trabaja, Marta se dedica a hacer turismo visitando catedrales. En una de ellas un desconocido, León, la observa y comienza a acosarla. Ella consigue desembarazarse y huir, pero no será la última vez que le vea. Coincidirán de nuevo y ella no podrá ni querrá evitar caer en la tentación, ante la pasividad de su marido y el aliento a hacerlo de su amiga, que se encuentra en su misma situación. León la hará disfrutar de nuevo del sexo, haciéndole plantearse acabar con su matrimonio. ¿Lo conseguirá?

de La piel de Victoria: placer y deseo Publicado en Cine erótico

En el océano de mi cama

Son las 7:45h. Por tercera vez paro la alarma del despertador del móvil. No tengo ganas de levantarme, sigo mentalmente inmersa en el sueño que estaba teniendo hasta que la dichosa alarma me ha sacado de él. Era tan real…

Siempre lo es cuando sueño con Él, hasta tal punto que, incluso una vez ya despierta, mi cuerpo desnudo sigue temblando de placer bajo las sábanas, como lo está ahora.

Mis pezones siguen duros, erectos, como mi clítosis, al que puedo notar perfectamente, como también noto mi coñito palpitante, como si toda esa actividad sexual soñada hubiera sido real.

Estoy caliente, muy caliente. Acaricio y aprieto mis pechos con una mano, mientras con la otra recorro mi cuerpo hasta comprobar que, efectivamente, estoy mojada, empapada, y tan dilatada que los dedos que introduzco se deslizan suavemente adentro y afuera. Pero no es suficiente… Me siento vacía, vacía sin esa polla que en sueños me llenaba una y otra vez.

Busco entre las sábanas a mi pequeño amigo, mi fiel compañero de noches solitarias, ese diminuto delfín que anoche, en el océano de mi cama, entre olas de satén, me había hecho vibrar con él mientras nadaba en el agua que brotaba de mi oscura cueva de placer, como ahora. ¡Uf! Esto está siendo rápido, voy a correrme… Sin dejar la maniobra ni alterar el ritmo, cojo el teléfono y marco. Un tono, dos…

– Sí dime.

– No digas nada. Sólo escucha.

– ¿El qué?

– Mmmmm…mmmmm…

– Victoria ¿estás…?

– Tú sólo escucha ¡aaah!

– Eres perversa…

– Sí pero ¿a que te gusta? ¡ah aaah aaaaah!

– ¡Bufff! Me la has puesto dura…

– ¡Aaah aaah aaaaaaaaaah! Mmmmm…

– Eres diabólica Victoria. Voy a requisarte ese delfín para que no puedas repetir esto. ¿Qué se supone que hago yo ahora con este alzamiento de armas?

Mmmmm ¿venir a desayunar? Te espero…