Soñando despierta

Mientras esperas a alguien, tu cerebro suele adelantarse y proyectar en tu mente cómo será el encuentro. Llevo esperándole casi media hora y he imaginado ya de todo.

Le he visto entrar en la habitación y pedirme:
– Repite lo del teléfono delante de mí.
Y yo he obedecido sin rechistar.

Le he visto entrar en la habitación quitándose la ropa y diciéndome:
– Ahora me vas a escuchar tú a mí, me vas a ver y me vas a notar.
Y acto seguido se ha masturbado corriéndose en mi cara y en mis pechos.

También le he visto entrar y, sin mediar palabra, agarrarme por el pelo, sacarse la polla y follarme la boca y, sólo al correrse en mi garganta, decirme:
– Nunca dejes de hacer estas cosas ¿me oyes?.

Lo último que he imaginado, ha sido verlo entrar y acercarse a mi cama, arrastrar mi cuerpo hasta el borde y arrodillarse entre mis piernas, coger el vibrador y decirme:
– ¿Me dejas probar a mí?
Lo pone a velocidad media y empieza a acariciar mi coño, los labios, el clítoris, mientras mi excitación aumenta y empiezo a mojarme. Él aparta el vibrador y lame mi coño un par de veces, sube la velocidad del delfín y deja su morrito fijo en mi clítoris, mientras me introduce dos dedos buscándome el punto G.
Estoy a punto de correrme cuando lo retira todo y vuelve a lamerme el coño, dándome mordisquitos en el clítoris. Por fin me folla con el vibrador mientras me estimula el clítoris hasta que mi cuerpo convulsiona de placer, lo retira todo y me come el coño mientras me corro en su boca.

¡Hay que ver lo que se puede llegar a imaginar en media hora! Lástima que Él no tenga llave de casa para poder hacer todo esto realidad…

¡¡¡Ding dong, ding dong!!!

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