Bridas

Sí, son bridas. Y no, no has cambiado de blog.

Podía haberlas mencionado en el post de las esposas, pero las bridas dan más juego que una simple atadura de manos o pies.

Hasta hace poco, yo también las tenía ubicadas en sexo sólo para este juego de sumisión/dominación, pero un amigo me mostró el uso que les había encontrado en internet.

Colocada la brida alrededor del pecho y cerrándola poco a poco, se consigue turgencia y dureza y, al mismo tiempo, más sensibilidad en el pecho para unos buenos juegos preliminares.

Hasta ahora, los métodos y “herramientas” que había utilizado a tal efecto eran cintas, gomas elásticas, coleteros de pelo, el cordón de las zapatillas o cables como el de los auriculares del mp3. Cosas que tenía por casa y que eran bastante discretas pero que me permitían alimentar ese puntito sado que tod@s tenemos. Y repito tod@s.

      cara sonriente en la oreja los auriculares estéreo de MP3/MP4 (púrpura)

Esposas

¿Pasadas de moda? Puede ser, si eres un/a experimentad@ que ha probado de todo, pero el caso es que se siguen vendiendo como rosquillas.

Ese rol de sumisión e indefensión que adoptas cuando te pones/ponen unas esposas, o el rol de dominador/a, del/la que lleva el control, del/ la que tiene libertad para hacer lo que quiera… Cualquiera de los dos tiene su morbo. Si estás esposad@, limítate a gozar. Si eres quien controla, disfruta de ver cómo goza tu pareja del placer que le estás provocando.

Una alternativa más “romántica” a las esposas puede ser unas cintas, corbatas, pañuelos… Cualquier cosa que le quite el efecto frío del metal de las esposas. Otra alternativa con un término medio entre las cintas y las esposas, puede ser cuerdas, cinta aislante/adhesiva o cinturones.

Otro tema es cómo o a dónde esposamos o nos esposan: manos delante, manos a la espalda, a una silla, a la cabecera de la cama, a la pared, al techo…

Pero ojo, dejad claro antes de empezar hasta dónde se quiere y se puede llegar. No nos olvidemos que aquí hay alguien que domina y alguien que está indefens@, y la cosa se puede ir de las manos si la pasión nos ciega.

  

Antimanual de sexo

Rompiendo tópicos sobre el sexo, mitos, leyendas urbanas y todo aquello que nos hicieron creer sobre él y sus consecuencias.

La autora se acerca a los tópicos que dominan nuestra relación con el sexo con una mentalidad abierta y rompedora, basada en su propia experiencia.

Todavía hay quien cree, entre otras muchas cosas: que los preliminares anticipan el coito, que la prostituta vende su cuerpo, que el sexo está para pasárselo bien, que la relación sexual concluye en el orgasmo, que con la edad se pierden las ganas, que los afrodisíacos existen, que sabemos de sexo más que antes, que el sexo entraña muchos peligros, que existe algo no natural en el sexo, que la eyaculación precoz es cosa de hombres o que la religión y el sexo nunca se han llevado bien.

Valérie Tasso nos demuestra que lo temible no son las normas, sino aquell@s que se las creen.

No se trata de un manual de sexualidad, sino de un libro inteligente que invita a reflexionar sobre la verdad o no de los tópicos sexuales.

Placer a pedir de boca

Esta guía quiere ayudar a poner al descubierto todos los secretos para dar y recibir placer a través del sexo oral.

Un libro ilustrado y lleno de fotografías a color que ofrece los trucos y técnicas imprescindibles para llevar a tu pareja hasta el éxtasis.

Una guía sincera, directa y muy, muy abierta, tanto para principiantes entusiastas como para expertos en el uso y disfrute de la lengua. Desde quien encara su primera felación hasta el/la expert@ en cunnilingus, tod@s encontraréis originales consejos para conseguir una vida íntima más excitante.

“En tu casa o en la mía” y “¿Qué nos pasa (en la cama)?”

    

Dos guías prácticas de sexualidad, de temáticas bien distintas pero ambas igual de buenas.

En “En tu casa o en la mía” Lorena Berdún explica, como bien dice el subtítulo, todo lo que l@s jóvenes quieren saber para un sexo sin duda. Y es que, a estas alturas de la vida, todavía hay tabúes, desconocimientos y mitos propios del siglo pasado, incluso del anterior, tales como “si me trago el semen durante una felación ¿me puedo quedar embarazada?”.

Para estas dudas y muchas más, éste es un libro claro, práctico y muy útil, para aquell@s que se inician en el sexo, o para padres y madres como apoyo a la hora de hablar a sus hij@s sobre sexo.

En “¿Qué nos pasa (en la cama)?”, Lorena trata de forma sencilla, directa, con delicadeza, rigor, y un poquito de desparpajo, temas como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, la anorgasmia, el vaginismo o la falta de deseo sexual.

En este libro no se buscan culpables sino soluciones, y en él se encuentran no sólo la definición y posibles causas de cada problema, sino también las técnicas para evitar que se produzcan.

Sueño mojado

Hace un par de días que no nos vemos y mi coño es un volcán de pura lava, derramando mi esencia líquida y ardiente cada vez que pienso en Él.

Esta mañana me he levantado empapada, fruto de uno de los sueños más excitantes que he tenido nunca.

Él está sentado en mi sofá completamente desnudo. Yo también lo estoy, arrodillada a sus pies y masturbándole lentamente.

– Quiero chuparte la polla. Quiero chupártela una y otra vez hasta que no pueda más. Quiero darte placer hasta que ninguno de los 2 resista. No quiero comer ni beber, hoy quiero alimentarme sólo de tí, que tu polla sea mi comida y tu semen mi agua. Quiero polla, dame polla nene…

Él me coge la cabeza y lentamente la acerca a su polla. Mientras me la meto en la boca Él me susurra “cómetela puta, cómeme la polla” y yo empiezo a chupar.

No puedo recordar cuántas felaciones le hago durante el sueño, 7 u 8, quizá más, una tras otra. Se las hago despacio, muy despacio. Cada mamada es de 30 a 45 minutos, variando técnicas, posturas y ritmos, controlando su placer y su excitación llevándole al borde del punto sin retorno una y otra vez.

A veces, en lugar de correrse en mi boca lo hace en mis pechos, en mi cara, en mi culo, en un vaso que acabo bebiéndome…

Se la chupo arrodillada a sus pies; a su lado subida a 4 patas en el sofá mientras me masturba o me folla con el vibrador, juega con mis pechos o me mete un dedo por el culo; acostada bocaarriba en el sofá con la cabeza colgando y Él follándome la boca hasta la garganta; a 4 patas sobre Él con mi culo y mi coño en su cara y haciéndome lo que quiere y como quiere; o sentada mientras Él, subido depié en el sofá, me agarra la cabeza y me folla la boca como una bestia.

Me paso horas y horas comiéndome esa polla que me vuelve loca y cada vez tengo más y más ganas. No puedo parar y entonces me he despertado empapada en flujo y sudor.

El imperio de los sentidos

Película erótica por excelencia, un hito en la historia del cine de este género y del cine en general.

Una sierva y su señor entablan una relación extrema, basada en el sexo y la pasión, centrándose su existencia en la búsqueda del placer.

Escenas míticas son en las que él pasa la comida por la vagina de ella antes de comérsela, o cuando se asfixian mutuamente para aumentar su deseo y su placer.

Me alargaría más, pero todo lo que dijese sería poco, hay que verla.

Cuando se la pasé a un amigo que no la había visto, y que tiene un buen currículum en el tema sexual a sus espaldas, sólo supo decirme “es fuertecita”.

Tanto es así, que sólo he encontrado este vídeo de referencia en la red, que no le hace justicia en absoluto.

Insisto, hay que verla. 

de La piel de Victoria: placer y deseo Publicado en Cine erótico

Juegos de manos: mucho más que caricias…

No he sabido nada de Él en todo el día. No ha pasado por mi despacho ni yo he querido llamarle. No pensé que esta travesura de venir sin ropa interior  fuera a tomársela tan a pecho. De pronto se abre la puerta y aparece Él.

– Ya no queda nadie. -dice cerrándola tras de sí-.

– He perdido la noción del tiempo.

Ni siquiera se acerca a mi mesa. Se sienta en el sofá, al lado de la puerta. Soy yo la que tiene que acercarse y hablar.

– ¿Tan grave es lo que he hecho? 

Él mete la mano bajo mi falda y me acaricia el coño sin decir nada. Tras unos minutos de caricias en silencio empiezo a lubricar.

– Te ha costado… -dice esbozando una sonrisa y atrayéndome hacia Él con la otra mano, hasta que me siento a horcajadas sobre sus rodillas-. Sé que he estado frío, pero no hubiera podido contenerme si te hubiera tenido cerca hoy. -dice mientras empieza a masturbarme y me desabrocha la blusa a la vez.

Yo le ayudo en silencio terminando de quitarme la blusa y quitándome el sujetador. Acaricia mis pechos suave y lentamente, mientras de igual modo empieza a penetrarme con la mano. Primero un dedo, luego dos, tres, y por fin cuatro, mientras me estimula el clítoris con el pulgar. Mis caderas empiezan a moverse solas al ritmo de esa penetración manual, mientras con la otra mano juguetea con mis pezones. Los pellizca y los acaricia alternativamente hasta que se centra en el derecho: frota la palma de la mano sobre él, lo coge con la punta de los dedos y juega con él como si fuera una bolita, lo pellizca, lo aprieta y lo estira mientras observa cómo me muerdo el labio para no gemir.

Le da toquecitos con el dedo, como si estuviera jugando a las canicas, y empieza a darle azotitos, cada vez más fuerte, hasta que de repente se acerca a él y lo muerde haciéndome dar un grito de placer durante el que me corro en su mano, acabando desplomada y jadeando sobre su hombro.

Cuando consigo recuperar el aliento, le desabrocho la camisa y realizo con sus pezones el mismo ritual que ha hecho Él con los míos, paso por paso, caricias, pellizcos, apretoncitos… hasta que su bragueta está a punto de rebentar.

Me levanto y me arrodillo entre sus piernas. Él sabe lo que quiero y se desabrocha y baja el pantalón, mientras que su polla sale prácticamente sola. Empiezo a chupársela poco a poco, centrándome en la punta, mientras acaricio sus testículos y juego con ellos, los lamo, los chupo y me los meto en la boca mientras sigo jugando con sus pezones. Me centro a la vez en la mamada y en el pezón derecho, metiéndome la polla hasta la garganta a la vez que le froto y aprieto el pezón con una mano y estimulo sus testículos con la otra.

Está a cien, mueve las caderas hacia mi cabeza mientras me llama “puta” entre jadeo y jadeo, hasta que me coge de la cabeza y marca Él el ritmo y la profundidad, metiéndome la polla fuerte y rápido hasta el fondo de la garganta, donde la deja corriéndose mientras yo me corro con Él de nuevo.

Adoro que me folle así la boca…

El principio de todo

Con los pechos en carne viva, Él no dejaba de mordérmelos como una bestia. Yo me retorcía de dolor y al mismo tiempo de placer. No quería que parase, quería que deborara todo mi cuerpo, que me deborara toda de principio a fin.

Me empujó hasta mi sillón, se sacó la polla, me escupió en los pechos e hizo que se la follara con ellos. Mientras le hacía esa cubana entre mis pechos doloridos, le chupaba la punta de la polla, que poco a poco se acercaba más y más a mi cara, hasta que me cogió la cabeza y me la metió entera en la boca llegando al fondo de mi garganta. Creo que podría asegurar que en ese momento tuve mi primer orgasmo con Él. Quería comerme aquella polla, que se corriera en mi boca, pero sólo la dejó allí un instante.

Me apartó la cabeza, se arrodilló en el suelo entre mis piernas, me atrajo hacia Él por las caderas y empezó a comerme el coño de una forma brutal mientras me agarraba los pechos y retorcía y pellizcaba mis pezones. A veces paraba y me mordía la cara interna de los muslos, los labios e incluso el clítoris. Jamás había sentido esa mezcla de dolor y placer pero quería más, necesitaba más, era adictivo. Y le quería a Él dentro de mí.

– ¡¡¡¡¡FÓLLAME!!!!! -grité-.

A lo que Él reaccionó, como si hubiera estado esperando que se lo pidiera, levantándose y levantándome a mí. Nos desnudamos en cuestión de segundos y, empujándome contra la mesa y separándome las piernas, me penetró por detrás como una bestia en celo: fuerte, duro, rápido. Me estaba follando como un animal, aguantándome la cara contra la mesa con una mano y azotándome en el culo con la otra, pellizcándomelo y masturbándome el clítoris alternativamente.

– ¡¡¡¡¡FÓLLAME, FÓLLAME, FÓLLAME, FÓLLAME, FÓLLAME…!!!!! -no podía parar de repetírselo, de gritarle sin parar que me follara, hasta que Él me tiró del pelo y me puso depié, sin parar de penetrarme una y otra vez, me agarró un pecho con una mano mientras seguía masturbándome con la otra y me susurró al oído:

– Esto es sólo el principio, el principio de todo ¿me oyes? -yo asentí con la cabeza mientras gemía y Él, con un movimiento rápido, me dió la vuelta, me cogió por el culo y, levantándome en alto, me penetró contra la pared y empezó a follarme de nuevo mientras decía- a partir de ahora eres mía, tu coño es mío, tu culo es mío, tu boca, tus pechos, todo tu cuerpo es mío. Me los comeré y me los follaré cuando quiera ¿entendido? Te obedeceré ante todos pero en la intimidad seré tu dueño, tu amo, tu señor, y tú serás mi esclava, mi puta, mi objeto de placer. No habrá límites, ni reglas, ni tabúes, todo estará permitido. Ya no hay vuelta atrás, eres mía Victoria…

– Soy tuya, soy tuya, soy tuya… -le repetí gimiendo una y otra vez hasta que nos corrimos juntos y acabamos desplomados en el sillón, sentada a horcajadas sobre Él, con su polla aún dentro de mí, con Él aún dentro de mí.

Minutos después Él parecía dormido, así que me levanté y fui a mi baño. En el espejo pude ver las “heridas de guerra”: el maquillaje corrido, las magulladuras y arañazos en mis pechos, mis caderas, mis muslos…

– En el culo también tienes… -dijo Él apareciendo tras de mí- es la parte mala de esto, los daños colaterales… -quise hablar pero Él me cortó de nuevo- Victoria escúchame: lo que ha pasado esta noche y todo lo que te he dicho no ha sido fruto de la pasión ni de un arrebato. Yo soy así como me has visto y quiero exactamente lo que te he contado. En lo único que me retracto es en dar por hecho que tú lo aceptarás. Si no estás de acuerdo en continuar en esta línea, haré como si lo de esta noche no hubiera pasado.

Volví a mirarme en el espejo y, mientras acariciaba mis pechos magullados y doloridos, Él se acercó por detrás, me abrazó y acariciando también mis heridas me dijo al oido “quiero poseerte Victoria, pero también quiero hacerte el amor” y cogiéndome de la mano, me llevó hasta el sofá, recorrió mi cuerpo besando cada magulladura, cada arañazo, hasta que me hizo el amor de la forma más dulce que me lo habían hecho nunca. Ése sí fue el principio de todo…