La posición del perrito

La posición del perrito

También llamada “La postura de la vaca”.

Tiene una connotación “animal” tremenda. Es la de los mamíferos cuadrúpedos y por eso, va cargada de fantasías sexuales primitivas que pueden atraer o repulsar. Pero nunca te dejará frio. Esta ambigüedad es atrayente para muchos, porque lo que confunde en la sexualidad, que a la vez despierta el deseo y la aprehensión, provoca una emoción sorprendente y un placer intenso.

A algunas mujeres no les gusta dar la espalda a su pareja, no verlo o no tenerlo ante sus ojos. Otras al contrario, aprecian estar liberadas de la mirada del hombre, sobre todo si él suele observar cada detalle de su cara para encontrar los signos de la excitación. En la posición del perrito, ellas se dejan llevar y se abandonan al placer sin preguntarse qué parecen. Sin cara a cara, pueden concentrarse más en su propia excitación y en disfrutar su placer sin estar distraídas con la mirada de su amante.

La mujer se sentirá bien a cuatro patas (de rodillas) y las manos, el pecho o la cabeza apoyados en la cama, el sofá (o el mueble que se esté usando de base) o el suelo. Ella disfrutará del placer de estar pasiva o, al contrario, participará en el balanceo y jugará con los impulsos de cadera, acompañando el vaivén y reforzando su efecto, o haciendo movimientos circulares con las caderas, mientras contrae la vagina apretando y reteniendo el pene. También se deleitará de tener acceso libre al clítoris con su mano.

A los hombres les encanta esta posición por la perspectiva que les muestra del cuerpo femenino (la cintura resaltada, las caderas y las nalgas realzadas) y porque les permite cumplir sus fantasías sexuales de dominación. La penetración vigorosa y profunda, se realiza entre los voluptuosos glúteos que el hombre puede apreciar durante todo el acto sexual, a la par que las manos acarician esas curvas y se agarran a las caderas o a los pechos de su compañera, o le estimulan el clítoris. 

La penetración tiende a ser menos profunda, las nalgas mantienen al hombre a una cierta distancia, lo que puede ser de utilidad cuando el pene es largo. Para compensar, el ángulo de la penetración provoca a menudo un placer más intenso a ambos, pues ejerce una excelente estimulación de las paredes frontales de la vagina y del punto G. 

Por último, la posición del perrito deja a cada uno liberarse más, jugar con las fantasías y vivir sensaciones diferentes en el contacto de los cuerpos como en la penetración.

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