Suavemente me mata

Una mirada es suficiente para encender la pasión más desatada que había experimentado nunca.

Un deseo incontrolable, un hombre violento, sexo duro, salvaje, peligroso…

Y un secreto, que no es lo que parece…

Un peliculón, hay que verla.

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de La piel de Victoria: placer y deseo Publicado en Cine erótico

Cuentos del Kamasutra, en el jardín perfumado

Michael y Lisa tienen problemas en su relación, debido a la impotencia al parecer incurable que él padece.

Él se ha resignado a sufrirla y ella no cesa en probar todo tipo de provocaciones para ver si consigue algo.

Deciden darse una última oportunidad en un viaje de trabajo a la India.

Allí conocerán el Kamasutra y lo profundamente unido a ellos que está, pues encierra una maldición milenaria de la que se liberarán en ese viaje, pudiendo por fin disfrutar del sexo.

Cuentos del Kamasutra, en el jardín perfumado – Escena 1

Cuentos del Kamasutra, en el jardín perfumado escena 4

de La piel de Victoria: placer y deseo Publicado en Cine erótico

El préstamo de Silvia

 

¡¡¡Ding dong, ding dong, ding dong, ding dong, ding dong!!!

– Esa sólo puede ser Silvia. O ella o los bomberos… -abro la puerta y efectivamente es Silvia- ¿No es un poco pronto para joder al personal? -le digo cerrando la puerta-.

– Pues sí pero, si mi olfato no me engaña, a tí ya te han jodido ¿verdad guarra? -dice entrando y pasándome la mano por el coño y llevándosela a la nariz- y por lo que veo, no hace mucho que se ha ido. ¿O acaso estoy interrumpiendo? ¿Me puedo unir a la fiesta?

– Estoy sola. ¿Quieres un café? -le digo mientras entramos en la cocina-.

– Claro mujer, pero ¿no me digas que vuelves a montártelo sola? ¿No tenías una polla por ahí escondida? -contesta sentándose-.

– Está de viaje, lo que pasa es que he tenido un sueño con Él bastante… ¡ufff qué mamada Silvia! Me he corrido a chorros -le digo pasándome una mano por el coño mientras con la otra le sirvo el café-.

– Ya veo ya. Oye ¿tú sabes que, según mi psicólogo, soñar que le haces sexo oral a alguien, o que te lo hacen a tí, significa que quieres comunicarte más con esa persona? A lo mejor debíais follar menos y hablar más. Claro que entonces no sería tan divertido. Olvida lo que he dicho -dice mientras se toma el café-.

– ¿Le has contado a tu psicólogo el sueño en que se la chupas a tu jardinero? -le pregunto mientras me siento frente a ella-. No me lo puedo creer… ¿Y ese psicólogo no te dijo también que si le eres infiel a tu marido en sueños es porque no estás satisfecha con vuestra relación?

– Sí, bueno, eso lo dedujo él solito cuando le dije que en realidad al jardinero me lo tiraba. Y lo confirmó cuando me lo tiré a él en el diván. Pero oye, no me cobró esa consulta, jajaja.

– ¡Serás puta! Jajaja. Definitivamente no estás hecha para estar casada. ¿Por qué no te divorcias ya Silvia?

– ¿Por qué? Mi matrimonio es perfecto: no nos vemos en todo el día, él hace su vida y yo la mía; si tenemos días libres viajamos, no nos quedamos en casa aguantándonos mutuamente; si quiero sexo y él está en casa pues aprovecho, y si no salgo a buscarlo. Es el matrimonio ideal.

– Es un matrimonio de cara a la galería.

– Por supuesto querida. Pero ya está bien de hablar de  mí, he venido a que me cuentes quién se está follando a tu coñito. Quiero detalles, cuanto más guarros mejor. Así que date una ducha que te espero en el coche. Pero como te veo tan… ¿sofocada? ¡Qué coño! Estás más salida que un balcón. Te presto esto. Pero me lo devuelves limpito ¿eh?

Silvia saca del bolso un súpervibrador de 2 apéndices y se va como había venido, acariciándome el coño y diciéndome “que te diviertas”. Me tumbo en la cama y lo pongo en marcha. Si este trasto es espectacular apagado, en funcionamiento es un parque de atracciones: giros, contorsiones, y una cabecita que dice sí o no, según la marcha que pongas.

Flexiono las piernas y comienzo pasando la cabecita por el clítoris y entre los labios. Todavía estoy mojada y el aparatito se desliza suavemente. Tras unos minutos masturbándome exteriormente, noto cómo mi coño se va dilatando y comienzo a lubricar de nuevo. Pienso en Él, en el sueño de esta noche, en su polla… y me introduzco de una vez el vibrador hasta el fondo del coño. ¡Joder qué maravilla! Esos movimientos, esas texturas, y esa cabecita estimulándome el clítoris. ¿Quién dijo que un vibrador no puede compararse a una polla?

Mientras mantengo el vibrador girando dentro de mi coño y su cabecita masturbándome el clítoris, aprieto los muslos para que no se salga y me acaricio los pechos. Realmente es como si alguien me estuviera follando y de qué manera. Tengo que comprarme uno de estos…

Me pellizco los pezones y me los retuerzo como a Él le gusta, como a mí me gusta, y me imagino que entra por la puerta y, observando el panorama, se desnuda, se arrodilla en la cama y, procurando que el vibrador no se salga, me agarra de los tobillos, los coloca en sus hombros y me folla por el culo. Sólo de imaginarlo me he corrido…

Todavía me estoy recuperando del orgasmo cuando mi mente va más allá y me lo imagino poniéndome a 4 patas, cerrándome bien las piernas para que el vibrador no se salga, abriéndome el culo y follándomelo de nuevo mientras se agarra a mis pechos para atraerme más hacia Él en cada embestida.

– ¡Aaaaah! Joder, y van 2. Tengo que hacerme con uno de estos ya…