El primer amanecer juntos

Tengo el coño ardiendo, me quema, literalmente, increiblemente sensible y empapado, y tan hinchado que lo noto tan sólo juntado los muslos. No recuerdo haber soñado nada que haya provocado tal nivel de excitación. Intento hacer memoria cuando a la vez noto una quemazón en los pezones que me hace abrir los ojos y ahí está Él, frotándome un pezón con la palma de su mano mientras en el otro hace lo mismo con la punta de la lengua.

– Buenos días. ¿Te he despertado?

– ¿Cuánto rato llevas…?

– Cerca de una hora. Te has corrido hace un rato. Me he asomado entre tus piernas y al ver esa imagen tan maravillosa de tu coño empapado y tan hinchado, los labios, el clítoris, tan brillantes… Me he masturbado mirándolo, pensando en cómo te lo chuparía, cómo te lo lamería, cómo te metería la polla una y otra vez y no pararía aunque me lo suplicaras… Me he corrido en tu pecho y he estado frotándolo de nuevo hasta que te has despertado.

Miro la mano con la que me está frotando el pecho, la cojo por la muñeca y lamo lentamente toda la palma. Mmmmm efectivamente es su semen, su esencia, adoro su sabor. Se ha corrido en mi pecho y lo ha usado de aceite de masaje, ¡qué desperdicio!.

– La próxima vez lo quiero en mi boca, no importa que esté durmiendo, quiero que me metas la polla en la boca y te corras en ella. De lo contrario no habrá más de éste para tí -le digo untando mis dedos en mi flujo y metiéndoselos en la boca-. ¿Lo has entendido? Quiero que follarme la boca sea lo primero que hagas del día y lo último de la noche  cuando te quedes aquí conmigo.

Mientras chupa con ansia mis dedos, se acuesta  y me arrastra hacia Él hasta que acabo arrodillada con mi coño sobre su cabeza. Me coge por las muñecas y hace que me agarre a la cabecera de la cama, me agarra del culo y dice “fóllame tú ahora la mía zorra” y hunde su boca en mi coño.

Cabalgando sobre su cabeza, puedo escuchar la mezcla de sonidos que surge al succionar Él el flujo que voy derramando en cantidades industriales, y su respiración fuerte y entrecortada, que parece ahogarse. Me estoy poniendo a mil. Cambio el movimiento de adelante a atrás de cabalgada por el giratorio de la batidora, y me inclino hacia delante para que Él pueda agarrarse a mis pechos y pellizcármelos. Los aprieta, cada vez más, ya no puedo distinguir entre placer y dolor y me corro en su boca con un grito.

El reencuentro (2ª parte)

Besándonos y, más que caminando, arrastrando los pies llegamos a la cama. Él se deja caer, está cansado, se le nota, mientras yo me quedo de pié frente a Él, entre sus rodillas.

– Me encanta tenerte así -me dice acariciando mi cuerpo- .  He echado de menos tu cuerpo, tu piel, tu olor… Me encanta tu olor, el olor de tu sexo, su sabor -dice chupándose las puntas de los dedos que acaba de pasarme por el coño-. Lo necesitaba, necesitaba tenerte así, por eso he vuelto antes. Ha sido agotador terminar el trabajo 2 días antes pero ha merecido la pena sólo por ver lo que tengo ante mis ojos…

– ¿Estás muy cansado verdad?

– Sí, es verdad -dice empezando a desnudarse mientras le ayudo- pero no quería llegar a casa y meterme en la cama sin tí. ¿Me dejas quedarme contigo esta noche?

¿Quedarse toda la noche? Es la primera vez que se plantea la situación y es Él quien lo está haciendo. Le observo mientras su cuerpo desnudo repta hasta quedar acostado en mi cama y me acuesto a su lado. Me gusta la idea, dormir así, abrazada a Él, sentir su cuerpo, su calor, su respiración…

Comienzo a besarle el cuello mientras le acaricio el pecho. A medida que baja mi boca por su cuerpo lo hace también mi mano, y mientras le lamo y chupo un pezón, deslizo mi mano por la cara interna de los muslos y le acaricio los testículos, con suavidad, en círculos, y los acabo cogiendo en mi mano.

– Victoria no tienes porqué hacerlo, no voy a poder responder. Antes han podido más mis ganas que mi cansancio, pero ahora las ha vencido.

– Cállate -le digo cerrándole la boca con un beso-. Relájate y disfruta.

Vuelvo a chupar y lamer su pezón mientras mi mano ya está masturbando su polla, despacio, quiero que se relaje, no que se excite. Tras unos minutos ya está dura y, deslizándole lentamente la lengua por su cuerpo, acabo con su polla en mi boca.

Le dedico unos minutos a la punta, la chupo, la lamo, succiono, todo muy lentamente, atenta al ritmo de su respiración. Poco a poco voy aumentando el ritmo y la profundidad de su polla en mi boca. Jadea, gime, y muy bajito me susurra “sigue cariño, sigue, despacio, estoy a punto de correrme”, mientras nuestras manos se entrelazan y yo me quedo inmóvil, con toda su polla dentro de mi boca, que va llenando mi garganta de semen hasta derramarse por las comisuras de mis labios.

Trago y saco su polla de mi boca, y la lamo y chupo hasta limpiar el último rastro de su esencia que ha escapado de mis labios, mientras Él emite unos gemiditos casi imperceptibles. Cuando acabo me deslizo hasta acostarme a su lado y nos abrazamos.

– Eres increible Victoria. Perdona por no haberte dado más esta noche. Mañana te lo compensaré.

– En este momento no necesito nada más…

“Quítate la ropa” de Flavio Rodríguez

 

No voy a decir nada sobre esta canción, la letra habla por sí sola.

En negrita, las mejores frases. ¿No has deseado más de una vez que alguien te diga algo así?

 

Ey baby, quítate la ropa rápido
deja puestos tus zapatos
me encantan los tacones altos.
Ey baby, dejemos la luz abierta
esta noche serás mi estrella,
tendrás todo lo que quieras
trabajaré bien entre tus piernas.

No quiero que lo escondas
no quiero que reprimas nada,
deja volar tu imaginación.
Dime claro qué te gusta,
en qué postura más disfrutas,
yo seré tu solución.
Me parece bien, si tú quieres OK
aceites,  juguetes, ser los 2 o 3,
puedes traer a tu amiga también.
Te quitaré el estrés,
un masaje y después lo haremos de pie,
tumbados y esperaré a que te quieras correr.

Ey baby, quítate la ropa rápido
deja puestos tus zapatos
me encantan los tacones altos.
Ey baby, dejemos la luz abierta
esta noche serás mi estrella,
tendrás todo lo que quieras
trabajaré bien entre tus piernas.

Ya vamos avanzando,
poco a poco ya te vas soltando
y me dices lo que quieres oir.
Ahora sé que eres “fricke”,
que te gusta que te hable “dirty”
y sé que nos vamos a divertir.
Me parece bien, si tú quieres OK
grabarnos en vídeo para verlo después,
puedes traer a tu amiga también.
Te quitaré el estrés
dándote placer, chuparé y lameré
y esperaré a que te quieras correr.

Ey baby, quítate la ropa rápido
deja puestos tus zapatos
me encantan los tacones altos.
Ey baby, dejemos la luz abierta
esta noche serás mi estrella,
tendrás todo lo que quieras
trabajaré bien entre tus piernas.

¡Ey! En la mesa de billar,
en el suelo, en la cocina,
en la alfombra de la sala de estar,
contra la pared, en una silla, en el balcón,
en la cama de tu habitación.

Ey baby, quítate la ropa rápido
deja puestos tus zapatos
me encantan los tacones altos.
Ey baby, dejemos la luz abierta
esta noche serás mi estrella,
tendrás todo lo que quieras
trabajaré bien entre tus piernas.

de La piel de Victoria: placer y deseo Publicado en Música

El reencuentro (1ª parte)

Es muy tarde. Estoy llegando a casa después pasar todo el día con Silvia, hablándole de Él, de nuestros encuentros.

Recordar cada beso, cada caricia, cada penetración, ha hecho que le eche aún más de menos, que mi deseo vaya en aumento y mi cuerpo entero arde.

Y todavía estará fuera 2 días más. Debería haberle pedido el vibrador a Silvia.

Me quito la ropa y me tumbo desnuda en el sofá. Tengo calor, lubrico sin parar, estoy tan caliente…

Acaricio mis pechos con una mano mientras me masturbo con la otra, juego con mis pezones y los froto pero no es suficiente, hoy nada será suficiente. Quiero su polla, la necesito en mí, en mi cuerpo, en mis manos, en mi boca, la necesito en mi coño…

Suena el teléfono pero al principio ni me doy cuenta. Sin embargo quien llama no se da por vencido, así que lo cojo.

– ¿Diga?

– ¿Qué estabas haciendo para tardar tanto en contestar? ¿Te estabas masturbando? Lo noto en tu respiración.

– Por fin das señales de vida.

– No me has contestado. ¿Estás mojada? ¿Tienes el coñito empapado como a mí me gusta? Me encantaría comértelo.

– Eso va a ser difícil.

– No tanto. Si me abres la puerta te como el coño sin pasar del recibidor. ¿Me la abres?

Tiro el teléfono al sofá y me lanzo como un rayo hacia la puerta. Cuando la abro ahí está Él, está de verdad, y mirándome de arriba a abajo me dice:

– Por fin me recibes como a mí me gusta.

Me lanzo a su cuello y nos besamos apasionadamente mientras Él me levanta en un abrazo y cierra la puerta con el pie.

Efectivamente no pasamos del recibidor. Nos vamos escurriendo hasta llegar al suelo y, tras dejarme acostada, me flexiona las rodillas, se agarra a mis caderas y dirige su boca hasta mi coño diciendo “estás chorreando puta, voy a bebérmelo todo” y empieza a comérmelo de una manera brutal.

Estoy disfrutando, mucho, pero no es suficiente. Quiero polla, su polla, comérmela ya. Con movimientos rápidos pero muy sensuales y eróticos, consigo que sea Él quien se quede con la espalda en el suelo. Le desabrocho el pantalón y empiezo a chupársela. Joder está tan dura…

Me agarra del pelo y de un tirón me atrae hasta su cara y me dice “yo también tengo hambre y sed, quiero tu coño”. De modo que cuando me suelta, me doy la vuelta y le pongo el coño en la cara para que me lo coma mientras me abalanzo sobre su polla y la deboro con ansia.

Nos corremos enseguida y casi a la par, los 2 teníamos muchas ganas. Pero este reencuentro no ha hecho más que empezar…