El reencuentro (1ª parte)

Es muy tarde. Estoy llegando a casa después pasar todo el día con Silvia, hablándole de Él, de nuestros encuentros.

Recordar cada beso, cada caricia, cada penetración, ha hecho que le eche aún más de menos, que mi deseo vaya en aumento y mi cuerpo entero arde.

Y todavía estará fuera 2 días más. Debería haberle pedido el vibrador a Silvia.

Me quito la ropa y me tumbo desnuda en el sofá. Tengo calor, lubrico sin parar, estoy tan caliente…

Acaricio mis pechos con una mano mientras me masturbo con la otra, juego con mis pezones y los froto pero no es suficiente, hoy nada será suficiente. Quiero su polla, la necesito en mí, en mi cuerpo, en mis manos, en mi boca, la necesito en mi coño…

Suena el teléfono pero al principio ni me doy cuenta. Sin embargo quien llama no se da por vencido, así que lo cojo.

– ¿Diga?

– ¿Qué estabas haciendo para tardar tanto en contestar? ¿Te estabas masturbando? Lo noto en tu respiración.

– Por fin das señales de vida.

– No me has contestado. ¿Estás mojada? ¿Tienes el coñito empapado como a mí me gusta? Me encantaría comértelo.

– Eso va a ser difícil.

– No tanto. Si me abres la puerta te como el coño sin pasar del recibidor. ¿Me la abres?

Tiro el teléfono al sofá y me lanzo como un rayo hacia la puerta. Cuando la abro ahí está Él, está de verdad, y mirándome de arriba a abajo me dice:

– Por fin me recibes como a mí me gusta.

Me lanzo a su cuello y nos besamos apasionadamente mientras Él me levanta en un abrazo y cierra la puerta con el pie.

Efectivamente no pasamos del recibidor. Nos vamos escurriendo hasta llegar al suelo y, tras dejarme acostada, me flexiona las rodillas, se agarra a mis caderas y dirige su boca hasta mi coño diciendo “estás chorreando puta, voy a bebérmelo todo” y empieza a comérmelo de una manera brutal.

Estoy disfrutando, mucho, pero no es suficiente. Quiero polla, su polla, comérmela ya. Con movimientos rápidos pero muy sensuales y eróticos, consigo que sea Él quien se quede con la espalda en el suelo. Le desabrocho el pantalón y empiezo a chupársela. Joder está tan dura…

Me agarra del pelo y de un tirón me atrae hasta su cara y me dice “yo también tengo hambre y sed, quiero tu coño”. De modo que cuando me suelta, me doy la vuelta y le pongo el coño en la cara para que me lo coma mientras me abalanzo sobre su polla y la deboro con ansia.

Nos corremos enseguida y casi a la par, los 2 teníamos muchas ganas. Pero este reencuentro no ha hecho más que empezar…

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