El reencuentro (2ª parte)

Besándonos y, más que caminando, arrastrando los pies llegamos a la cama. Él se deja caer, está cansado, se le nota, mientras yo me quedo de pié frente a Él, entre sus rodillas.

– Me encanta tenerte así -me dice acariciando mi cuerpo- .  He echado de menos tu cuerpo, tu piel, tu olor… Me encanta tu olor, el olor de tu sexo, su sabor -dice chupándose las puntas de los dedos que acaba de pasarme por el coño-. Lo necesitaba, necesitaba tenerte así, por eso he vuelto antes. Ha sido agotador terminar el trabajo 2 días antes pero ha merecido la pena sólo por ver lo que tengo ante mis ojos…

– ¿Estás muy cansado verdad?

– Sí, es verdad -dice empezando a desnudarse mientras le ayudo- pero no quería llegar a casa y meterme en la cama sin tí. ¿Me dejas quedarme contigo esta noche?

¿Quedarse toda la noche? Es la primera vez que se plantea la situación y es Él quien lo está haciendo. Le observo mientras su cuerpo desnudo repta hasta quedar acostado en mi cama y me acuesto a su lado. Me gusta la idea, dormir así, abrazada a Él, sentir su cuerpo, su calor, su respiración…

Comienzo a besarle el cuello mientras le acaricio el pecho. A medida que baja mi boca por su cuerpo lo hace también mi mano, y mientras le lamo y chupo un pezón, deslizo mi mano por la cara interna de los muslos y le acaricio los testículos, con suavidad, en círculos, y los acabo cogiendo en mi mano.

– Victoria no tienes porqué hacerlo, no voy a poder responder. Antes han podido más mis ganas que mi cansancio, pero ahora las ha vencido.

– Cállate -le digo cerrándole la boca con un beso-. Relájate y disfruta.

Vuelvo a chupar y lamer su pezón mientras mi mano ya está masturbando su polla, despacio, quiero que se relaje, no que se excite. Tras unos minutos ya está dura y, deslizándole lentamente la lengua por su cuerpo, acabo con su polla en mi boca.

Le dedico unos minutos a la punta, la chupo, la lamo, succiono, todo muy lentamente, atenta al ritmo de su respiración. Poco a poco voy aumentando el ritmo y la profundidad de su polla en mi boca. Jadea, gime, y muy bajito me susurra “sigue cariño, sigue, despacio, estoy a punto de correrme”, mientras nuestras manos se entrelazan y yo me quedo inmóvil, con toda su polla dentro de mi boca, que va llenando mi garganta de semen hasta derramarse por las comisuras de mis labios.

Trago y saco su polla de mi boca, y la lamo y chupo hasta limpiar el último rastro de su esencia que ha escapado de mis labios, mientras Él emite unos gemiditos casi imperceptibles. Cuando acabo me deslizo hasta acostarme a su lado y nos abrazamos.

– Eres increible Victoria. Perdona por no haberte dado más esta noche. Mañana te lo compensaré.

– En este momento no necesito nada más…

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