Y quedan 2 días por delante…

Poco a poco voy deslizándome por su cuerpo, hasta quedarme a horcajadas sobre sus caderas. Cojo su polla  entre mis manos entrelazadas y la acaricio con los pulgares desde la base hasta la punta.

– Vamos a llegar tarde al trabajo.

– Llegarás tarde tú, yo se supone que voy a estar 2 días más fuera. Solamente tú sabes que he vuelto. ¿Por qué no te coges 2 días libres y los pasamos juntos?

– ¿Con qué excusa? -le pregunto mientras paso a masturbarle en espiral, como si estuviera escurriendo una bayeta-.

– Pues llamas y dices que estás muy caliente, bueno con mucha fiebre, y que el médico te ha recomendado quedarte un par de días en cama y darte friegas en el pecho -y me agarra los pechos y me los magrea-.

– ¡Ah! ¿Sí? ¿Y qué sugieres que hagamos estos 2 días? -le pregunto mientras comienzo a frotar la punta de su polla, ya dura, por la raja de mi coño mojado-. ¿Qué propones que hagamos?

– Quedarnos en esta cama y hacer el amor, y sexo oral, y sexo anal -contesta mientras me atrae hacia Él y me mete la polla en el coño-, quiero follarme cada uno de los orificios de tu cuerpo, correrme en tu garganta, en tu culo y ver cómo sale mi semen. ¿A qué estás esperando? ¡Muévete zorra! Quiero que me des placer.

Yo empiezo a moverme, a cabalgar sobre su polla mientras me da azotes en el culo, me pellizca los pezones y me dice “fóllame puta, dame coño vamos, eres mi puta y tienes que satisfacerme”. Me agarro a la cabecera de la cama y aumento el ritmo; cuanto más lo hago, más seguidos y fuertes son sus azotes “así así, muy bien, aaaaah… cabalga como una yegua en celo, voy a comprar una fusta para arrearte en este culo, vamos date la vuelta” dice mientras me azota de nuevo.

Prácticamente sin sacarme la polla del coño, me giro y le doy la espalda, me agarro a sus rodillas  y comienzo a cabalgar de nuevo mientras Él se incorpora y me azota ahora con las 2 manos. Me arde el culo, me escuece ya de dolor, así que me pongo recta y me siento sobre sus caderas sin dejar de moverme, mientras le agarro las manos y le llevo una al pecho y la otra al clítoris.

– ¿Qué coño crees que estás haciendo puta?

– Quiero darte placer, quiero satisfacerte, pero no puedo hacerlo si no puedo moverme de dolor.

– ¡Ah! ¿Sí? Muy bien. Escúchame: vas a follarme y yo mientras te masturbaré hasta que te corras. Pero procura que sea una buena corrida, porque con ella te follaré el culo hasta que me rebiente la polla dentro ¿está claro puta? Te vas a hinchar a polla por el culo zorra.

Joder cómo me pone oirle hablar así, puedo notar cómo mi culo se dilata sólo de pensar en lo que acabo de escuchar. Me muevo como una batidora mientras sus dedos frotan mi clítoris de arriba a abajo a una velocidad increíble, me pellizca los pezones y me muerde y chupa la oreja izquierda. Me viene el orgasmo una y otra vez pero consigo controlarlos, quiero que mi corrida sea abundante. Aguanto como puedo hasta que le oigo susurrarme al oído “córrete puta, córrete en mi mano, vamos puta, córrete joder”.

– ¡Aaaaaaaaaah aaaaaaaaaah aaaaaaaaaah aaaaaaaaaah…! -me pongo a 4 patas al llegar al orgasmo y me saco la polla del coño para correrme en su mano.

– Muy bien, muy bien. Joder zorra que pedazo de corrida. Te lo has pasado bien ¿eh puta? -me pregunta mientras me restrega todo el flujo que he tirado en su mano por el culo- pues ahora me lo voy a pasar bien yo -me dice mientras se arrodilla y se lubrica la polla con el flujo que le queda en la mano-. Toma polla pedazo de puta -y me la mete por el culo de una vez, despacio, pero hasta el fondo, me agarra de las caderas y me penetra una y otra vez por el culo, ahora es Él el que es como un caballo montando a su yegua-.

– Sigue, no pares, fóllame… -consigo susurrar-.

– ¿Qué dices puta? No te oigo -dice mientras me estira del pelo-. Repítelo.

– Fóllame… -repito mientras apoyo la cara en la cama y con las manos abro mis nalgas-.

– Sigo sin oirte zorra. Vamos, habla más alto, suplica, di lo que quieres…

– ¡Fóllame cabrón, quiero que me folles, fóllame, fóllame cabrón!

– Te gusta ¿verdad zorra? -pregunta mientras me da un azote-. Suplica, muévete, quiero ver cómo me lo pides, cómo tu culo me pide que me lo folle. Vamos, gánatelo, gánate la polla. Vamos ¿a qué esperas puta? Muévete.

Me apoyo en los antebrazos y empiezo a mover mis caderas y a apretar las nalgas para que no se salga la polla de mi culo. Él me azota en una nalga y en otra y me embiste al mismo tiempo, así una y otra vez hasta que me tumba bocaabajo completamente y, acostado sobre mí, me embiste una y otra vez mientras me susurra al oído “toma polla puta, puta, puta, puta, ¡¡¡aaaaaaaaah!!!” y se corre dentro de mi culo.

Saca la polla de mi culo, se arrodilla y hace que me arrodille yo también y con su semen, que sale a borbotones de mi culo, me frota las marcas de sus dedos que han dejado sus azotes en mi piel. Y quedan 2 días por delante…

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