Cincuenta sombras de Grey

Todavía se están haciendo castings para elegir al reparto de la película que llevará a la ficción este ya best-seller.

Por si en los últimos meses has estado metid@ en una burbuja y no sabes de qué te hablo, me refiero al proyecto de llevar al cine la trilogía “Cincuenta sombras de Grey”, una novela erótica con un protagonista muy parecido a Él, la verdad.

Sería pecar de ególatra decir que parecen cortados por el mismo patrón, y de locos insinuar plagio. Pero también está el dato que entre mis seguidores ya fieles, hay un grupito en los EEUU, de donde es la autora E.L.James.

Yo no me los he leído, por lo tanto no me pueden acusar de lo mismo. Sí que lo ví hace tiempo, cuando salió a la venta el primero, pero no leí ni la sinopsis siquiera. Tan sólo vi que era una novela erótica y que era el primero de una trilogía. Entonces pensé “cuando estén los 3 a la venta los compraré, que seguramente me ahorraré algo” y hasta hoy, que los he encargado y me los traen mañana. Como dato curioso, decir que por lo visto hay una edición deluxe con corbata, antifaz y esposas. Yo tengo las 3 cosas…

No te voy a destripar nada porque no me los he leído, como ya te he dicho, por lo tanto hablo de oídas. Y como te indico, acabo de encargarlos y mañana los recojo. Cuando los lea, si creo que debo incluirlos en mis Lecturas Recomendadas lo haré.

Mientras tanto y a la espera de la película, aquí tienes un vídeo que te pone a tono y su canal de Youtube, que también incluiré en mi Agenda Web si me gustan los libros:

http://www.youtube.com/user/50sombras

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de La piel de Victoria: placer y deseo Publicado en Cine erótico

Bella Durmiente

– ¿Estás dormida? Victoria cariño ¿duermes? ¿Tanto he tardado en traer el desayuno que te has dormido? Normal, dejaré esto en la cómoda para más tarde. Me quedaré aquí, observándote hasta que despiertes. Me encanta observarte, esta mañana no sé cuánto tiempo estuve haciéndolo antes de despertarte. Adoro tu cuerpo, aunque no sea de portada de revista y te saque mucha altura, me vuelve loco. Me pone a 100 cariño, su olor, su sabor, su color, el color pálido y sonrosado de tus pechos, el rosado intenso de sus pezones que me llamaban a acariciar esa suave y delicada piel, ahora amoratada, marcada, arañada… Descansa, han sido unas horas agotadoras, debes estar rendida, y dolorida. Mirando esas marcas en tu piel me siento extraño. no sabría definir cuál es la sensación exacta que me provoca verlas. Quizá culpa por el dolor que sentirás ahora, mañana… Creo que no es arrepentimiento, lo he disfrutado demasiado para arrepentirme. Y disfruto después viendo las marcas en tu piel, en tus pechos, sabiendo que las he provocado yo. Me excita verlas, imaginarlas, pensar en ellas mientras me masturbo. ¿Sabes lo que me apetece al ver tus pechos morados? Follármelos y correrme en ellos de nuevo. Aunque eso será más tarde, porque lo que deseo ahora es hacerle el amor a tu maltrecho cuerpo, darle únicamente caricias y placer, sin dolor…

– Hazlo… -(susurro con un  hilo de voz casi imperceptible)-.

– ¿Has dicho algo? Victoria ¿estás despierta?

– Hazme el amor… -(susurro aún más bajo)-.

– Debe de estar hablando en sueños, a no ser  que me esté pidiendo… Victoria, ¿quieres una Bella Durmiente?

Eso es lo que quiero, he escuchado su soliloquio con la esperanza de llegar a este punto. Una Bella Durmiente, sí eso es lo que quiero, que le haga el amor a mi cuerpo inmóvil, inerte, agotado y casi tan dormido como yo, con la sensibilidad a flor de piel, preparado para sentir sólo placer.

Sus manos empiezan a recorrer mi cuerpo acariciando cada centímetro, mientras mis piernas se abren como una flor al paso de sus manos por mis muslos, dejando al descubierto mi coño ya mojado. Sigo con los ojos cerrados y aunque no puedo ver sus movimientos, sí lo siento cuando ya está sobre mí, dubitativo, pensándose si penetrarme o no.

– ¿Estás despierta Victoria? Dime si es esto lo que quieres.

Con las escasas fuerzas que me quedan, le cojo la polla, me la introduzco en el coño y le agarro de las caderas atrayéndolo hacia mí. Está desconcertado. Hemos jugado a esto varias veces, pero esta es la primera en la que no finjo, que mi cansancio es real, pero mi deseo también. Comienza a moverse tímidamente, a la espectativa de un gesto mío, de aprobación o rechazo, y al no recibirlo aumenta la velocidad de su penetración.

Ese misionero unilateral y pasivo por mi parte nos produce a ambos momentos muy intensos de placer, sin embargo Él no consigue relajarse del todo, demasiada pasividad en mi actitud quizá le hace plantearse si de verdad me apetece eso y va bajando el ritmo, por lo que en una de esas penetraciones intervengo, contrayendo la vagina y apretando los muslos.

– ¡Quédate ahí! -le digo mientras abro los ojos por fin-.

– Victoria…

–  Schhhhh cállate, ahora me toca a mí… -y contraigo una y otra vez la vagina hasta que noto cómo Él se derrama en mi interior-.