Oro líquido en mi piel… y en mis labios

Oro líquido en mi piel... y en mis labios

Huelo a sexo, es un olor penetrante, casi desagradable, una mezcla de fluidos corporales grotesca: sudor, semen, flujo vaginal y… Sexo sucio, animal, visceral, se respira en el aire.

Su polla sigue metida en mi culo mientras, recostado en mi espalda, acaricia mis pechos. Yo con la cabeza sobre el sofá, hundo la nariz en la tela para no respirar ese ambiente cargado. Realmente llega a molestar y Él es consciente de esto al ver mi acción y dice “vamos a ducharnos”.

¡Por fin! No quería romper este momento, pero de verdad que lo necesitaba. Noto cómo poco a poco su polla vacia mi cuerpo, y al levantar la mirada veo su mano junto a mi cara. Nos levantamos y nos dirigimos al baño, nos metemos en la ducha y cerramos la puerta de la mampara.

Cojo el teléfono y abro el grifo para regular la temperatura del agua. En ese instante noto su mano acariciando mi cuello, mi espalda, mi culo, mientras desliza la otra por mi brazo hasta cogerme el teléfono y me dice “déjame hacerlo Victoria”.

Lentamente me vuelvo hacia Él mientras deja el teléfono colgado, rociándome la espalda con el agua. Él posa sus manos en mis hombros, y los desliza hacia mis pechos. “Déjame hacerlo” suplica de nuevo mientras me los acaricia. Sé lo que quiere y me arrodillo a sus pies.

La lluvia del teléfono cae ahora directamente sobre mi cabeza, mientras me coloco las manos entrelazadas en la nuca. Él, que en ningún momento ha separado sus manos de mis pechos, estira mis pezones hasta dejarlos erectos. Entonces comienza a orinarlos, primero el izquierdo y después el derecho, hasta en esto reafirma su metodología.

Los pezones me arden, por el dolor acumulado y por ese líquido oro ardiente que cae sobre ellos. Saco pecho y echo la cabeza hacia tras, cayéndome de lleno en la cara la lluvia del teléfono, mientras Él alza la direccion de su lluvia por mi cuello hasta mi barbilla, mezclándose salpicaduras de agua y orina sobre mi boca, hasta que bajo la cabeza y ese oro va directamente a mis labios y es arrastrado por el agua que chorrea por mi cabeza.

Cuando por fin acaba me echo hacia atrás, le cojo la polla y lo atraigo hacia mí, hacia el agua, y la limpio a la vez que la masturbo para metérmela en la boca y chupársela de nuevo. Mi cabeza está de nuevo bajo el torrente de agua del teléfono, comiéndome su polla lentamente, hasta que Él me aparta las manos, me agarra la cabeza y me folla la boca a su voluntad: duro, rápido y profundo. Arrastrándome me apoya contra la pared, se apoya en ella y sigue follándome la boca, ahogándome, metiéndome la polla hasta la garganta.

Apenas puedo respirar y eso le excita más. “Túmbate Victoria, estoy a punto de correrme” me ordena, y se separa de mí lo sufienciente como para deslizarme entre sus piernas y acabar tumbada en el suelo. Una vez allí, se arrodilla sobre mi cabeza, me agarra con una mano por la nuca, levantándome la cabeza, y con la otra me mete la polla de nuevo hasta la garganta, y me la folla al compás del movimiento de su mano en mi nuca empujándome contra su polla y embistiéndome sin parar.

Me ahogo, voy a vomitar, se corre, joder…

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