Frente al espejo

Frente al espejo

– ¿Qué haces ahí desnuda? Vas a coger frío -me dice entrando por la puerta-.

– Al contrario, tengo calor -recordar aquella tarde me ha puesto realmente cachonda-, estoy caliente.

– No puedes estar hablando en serio. 

Me deslizo lentamente en la cama, tumbándome bocaarriba y flexionando y abriendo las rodillas, sin ni siquiera mediar palabra. Él se arrodilla frente a mi coño y comprueba asombrado “estás totalmente empapada e hinchada” y hunde su cabeza en mi coño, chupándolo y lamiéndolo mientras yo le ayudo descubriéndole mi clítoris y Él se agarra a mis pechos. Se levanta, se quita el boxer que se había puesto y, ya erecto, se acuesta sobre mí, chupándome un pecho, luego otro, y acaba penetrándome lentamente. Estoy tan excitada, tanto, que casi llego a correrme sólo con esa penetración.

Poco a poco nos movemos, aumentando la velocidad, bajando el ritmo, aumentando de nuevo, bajando otra vez… es delicioso. Cambiamos de postura un par de veces y finalmente, Él se aplica lubricante y follamos a 4 patas. Normalmente es una postura que me provoca molestia y placer a partes iguales, me gusta por esto, porque es muy morbosa. Pero en este momento, no sé si por lo caliente que estoy o por el lubricante que no usamos nunca, la sensación es sólo placentera. No me desagrada, porque estoy gozando, pero es un placer dulce, quizá es que me he acostumbrado al sexo duro.

Afortunadamente, no soy la única que echa de menos el morbo. Él se retira y va a por el espejo, poniéndolo frente a mí y volviendo a penetrarme de nuevo, mientras miramos cómo follamos. Ahora sí es excitante, veo su cuerpo, sus expresiones, incluso parece que sienta más la follada, que las penetraciones sean más profundas, y busco sus manos para que se agarre a mis pechos y me atraiga más hacia Él.

– ¡Qué ganas tenía de hacerte esto Victoria, de follarte así, puta mía! -me encanta que me llame puta, es como una señal para que pise el acelerador y me mueva más y más, y eso hago- ¡Putita mía, eres mi perrita, eres mi puta perra Victoria!

– Dilo… -jadeo-.

– Puta.

– Dilo…

– Puta puta puta… Eres mi puta perra. Eres mi zorrita -joder qué placer, para mis oídos y para mi coño-. ¡Te voy a follar el culo puta!

Saca su polla de mi coño rápidamente y me la mete por el culo, agarrándome por los hombros para atraerme hacia Él y corriéndose casi instantáneamente.

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