En mitad de la noche

En mitad de la noche

¡Aaaaah! -una penetración fuerte, seca y profunda me despierta, siento un cuerpo aprisionándome y una mano que ahoga mi grito-.

Schhhhhhh calla puta -me susurra al oído y se enciende la lamparilla de noche, pudiendo verle a Él- estabas esperándome ¿verdad zorrita? -dice deslizando la mano que me tapaba la boca hasta el pecho y pellizcándome un pezón-.

No -consigo susurrar-.

¿Cómo? No te oigo Victoria -dice pellizcándome el otro pezón y estirando los 2 a la vez mientras empuja cada vez más su polla dentro de mí-.

No… no te estaba esperando -consigo articular entre el susto, la excitación y el dolor-.

¡Ah! ¿no? Entro en tu habitación en mitad de la noche y te encuentro desnuda, destapada…

Siempre duermo así -le digo cortándole-.

Vaya. Y yo que creía que había llegado en el momento justo… Ahora entiendo que al meterte la polla estuvieras tan sequita. Lo siento. Te ha dolido ¿verdad?

Me ha dolido más otras veces. Ha sido más el sobresalto que la molestia.

¿Quieres que salga de tí? -dice haciendo ademán de apartarse-.

Nooo, no me la saques, no salgas de mí -le suplico rodeándole con brazos y piernas y empujando mi coño contra su polla-. No me la quites, deja tu polla dentro de mí…

Schhhhhhh tranquila, ya he notado que tu cuerpo se ha adaptado enseguida y te has mojado -me dice haciendo pequeños movimientos de cadera contra la mía-. ¿Te ha gustado la sorpresa a pesar de todo?

Me ha encantado.

Pues acostúmbrate Victoria, porque esto va a ser así a partir de ahora -dice soltando mis pezones, tomándome de las muñecas y sujetándomelas por encima de la cabeza-. A partir de ahora no habrá horarios Victoria. Eres mía y te usaré cuando quiera ¿entendido?

Sí.

Sí ¿qué? -y me embiste un pollazo fuerte, seco y profundo, como el que me ha despertado-. Sí ¿qué? Victoria.

Sí amo…

No te oigo Victoria -embiste otra vez-. Sí ¿qué? -otra vez-. Sí ¿qué? puta.

SÍ AMO -grito-.

Eso es zorra -embiste ya contínuamente, pollazo tras pollazo, fuertes, duros, profundos-. Soy tu amo. A partir de ahora vendré, te usaré y te follaré cuando quiera. Como esta noche. Eres mía…

Mientras me folla y sujeta mis muñecas, me chupa y muerde los pechos y los pezones, y me los estira con los dientes, yo le sigo el ritmo con las caderas, atrayéndole con mis piernas contra mi coño, hasta que me corro en un grito de dolor y placer.