Perrita abandonada, echa de menos a su AMO

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No me toca. Mi AMO me ha abandonado, ya no me toca, ya no he vuelto a sentir su cuerpo junto a mí, sobre mí, dentro de mí.
Estoy vacía, muerta si no me da la vida, sin esas manos que trabajan mis pechos y hacen despertar mi coño, sin esa polla que me lo revienta cada vez que me penetra.
Ese dolor me da la vida, ese placer me hace vivir.
¿De quién será la piel que enrojece con sus azotes? ¿En qué coño se estará corriendo? ¿Qué culo estará reventado a embestidas de su polla?
Su polla, esa que tantas veces me dijo que era mía, esa que sentía en mi cuerpo y en mi alma cuando me follaba a 4 patas frente al espejo. Esa que mi culo añora, esa por la que mi coño no encuentra consuelo, esa que se lo folló cubierta de pinzas e hizo que se corriera como no se había corrido nunca.
Hicimos tantas cosas y muchas más que quedaron por hacer, encadenada a la cama, amordazada, indefensa y abierta a todo lo que quisiera hacerle a mi cuerpo.
No soporto sus besos en las mejillas por la mañana, cuando lo que deseo es su boca en mi coño mientras me como su polla. No soporto su palmadita en la espalda cuando lo que deseo es que me encadene a 4 patas y me azote el culo hasta dejarlo al rojo vivo, para después follarme por detrás y alternar el placer de sus profundas penetraciones con el dolor de los golpes de su cadera en mi culo ardiente.

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de La piel de Victoria: placer y deseo Publicado en Uncategorized